enr.pngCuando la imagen de un alcalde se deteriora por algún tipo de irregularidad o fechoría, en la zona surge lo que popularmente se llama EL SILENCIO DE LOS PUEBLOS.

Una de las peores lacras para la democracia, que surge de la avaricia humana a costa de lo que no es propio, es la corrupción. El afán por conseguir de todo a cuenta de todos y sin escrúpulos.

¿Qué empuja a un personaje público a llevar a cabo actuaciones poco éticas y tan poco lícitas?

Puede parecer que estos alcaldes corruptos trabajan por mejorar el interés común, pero la Fiscalía y la UDEF les han pillado. Porque más allá de que finalmente resulten condenados o no, ha quedado constatado que estos alcaldes trabajan para el interés privado y después de haberles pillado, su prestigio ha quedado en entredicho, haciendo extensible este descrédito a sus municipios al haber decidido tomar la lamentable decisión de no dimitir. Y ahí es donde entra el juego el SILENCIO DE LOS PUEBLOS. Las palmadas en la espalda, los saludos furtivos donde se delata la complicidad sucia y asquerosa de quienes apoyan la corrupción, de quienes no ven (no quieren ver) nada delictivo en esa forma de proceder.

No nos  gusta esa figura de alcalde de pueblo. Porque su avaricia personal rompe y rasga con todo y hace un daño tremendo a sus pueblos y a sus sistemas democráticos, sistemas que tanto nos ha costado construir.

No, no nos  gusta ese tipo de alcalde de pueblo…

Pero como nos gustan nuestros pueblos y nos encanta nuestra gente. Plantaremos batalla, en las próximas municipales.

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