25N18.pngBasta con ojear un periódico o realizar una búsqueda en internet para darse cuenta de que los artículos sobre violencia de genero se pueden contar por miles. Escritos en cualquier parte del mundo, desde perspectivas muy variadas y con interpretaciones considerablemente diferentes sobre dicha violencia. De su lectura y de la realidad que nos muestran los medios de comunicación de manera prácticamente diaria, podemos extraer cómo las mujeres seguimos siendo el objetivo de demasiados hombres violentos. Comprobamos también como se falsean las cifras de mujeres maltratadas, cómo las medidas de protección son insuficientes o inexistentes, cómo las víctimas de violencia de género son cada vez más numerosas y menos escuchadas, asumiendo el maltrato hacia las mujeres como algo natural.

Las conclusiones, después de reiterados y minuciosos análisis sobre cómo frenar y acabar con la violencia de género, son siempre las mismas; el acento, sin lugar a dudas, tiene que ponerse en la prevención, que incluye sensibilización y notables medidas educativas, las cuales solo llegarán de la mano de verdaderas políticas de igualdad, que no se queden en palabras y mucho menos en leyes sin financiación efectiva.

Ante la pasividad y ausencia de compromiso real por hacer que las leyes ya existentes se cumplan, podríamos, mientras tanto, tomar de una vez en serio los feminicidios y las agresiones machistas que se producen incesantemente a nuestro alrededor e incluir en nuestra política local, acciones para erradicar este serio problema. Emprender acciones firmes y sostenidas en el tiempo, no cómo se ha venido haciendo hasta ahora, recordando con actos puntuales e intrascendentes los dos días del año que “se nos dedican a las mujeres”, 8 de marzo y  25 de noviembre.

Creemos que solo creando planes locales de acción e invirtiendo en igualdad, podremos aumentar la conciencia pública y la movilización social necesaria para erradicar la violencia machista.

Creemos en la importancia de crear y recrear entornos de no violencia, creemos que sólo con políticas de igualdad reales conseguiremos que mujeres y hombres disfrutemos de los mismos derechos humanos.

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